ULTIMAS PELICULAS

Publicamos "Relatos Nuevos Diariamente"

Mi primera vez


Recordando mi primera vez… Ya hace mas o menos 15 años tenia yo 13 en ese entonces, estaba pasando vacaciones en casa de un familiar y pues por ir tan seguido para allá había hecho amistades que conservaba con el pasar del tiempo.
Llegue a casa del familiar en cuestión y el primer día como si nada, me bañe en la piscina, jugué, disfrute, como si nada, al segundo día salgo a la calle y me encuentro con “J” un amigo de la infancia que ya tenia 15 años pero ni había visto con ojos de malicia pues a esa edad ni me fijaba en los chicos, hablamos, nos saludamos y quedamos en encontrarnos en casa de mi familiar en la noche para hablar y jugar…
Finalmente llega la noche y J llega a casa de mi familiar quien le abrió la puerta y este siguio hasta el patio de la piscina donde yo estaba, J era el tipico muchacho de jugar en la calle, piel tostada por el sol brazos ya formados y abdominales, aparentaba ser mayor por ser alto, llega hasta donde estoy y. Comienza a hablar y en eso comenzamos a jugar y termina tirandome a la piscina y yo lo jalo, en eso comenzamos a jugar, al rato salimos y empieza a preguntarme que se me masturbaba y yo le dije que si, me pidió que le mostrara como lo hacia y así lo hice, el veía gustoso y de un momento a otro, sin mas ni mas acerco su mano hacia mi pene erecto y comenzó a masturbarme.
Quede perplejo ante tal escenario, no hice nada, no sabia como reaccionar al poco tiempo de haber comenzado a masturbarme acerca su cara hacia mi pene y sin pensarlo dos veces se lo lleva a la boca, esa sensación para mi fue genial, me sentí transportado y a la vez extraño, nunca había sentido algo así y así duró un buen rato hasta que me dijo que me iba a enseñar a tener sexo se baja su bermuda ofreciendome su terso y moreno culo separando sus nalgas con sus manos y diciendome que metiera mi pene alli, una vez me acerco suelta sus gluteos para tomar mi pene y dirigirlo a su hoyo aprtado y caliente, hasta que logra entrar, fue un poco molesto pues no habia lubricacion, el pega un chillido y me dice quedate quieto por un momento, le hice caso pero en cuestión de momentos comienzo a moverme de adelante y atras y empiezo a sentir algo nunca sentido, mientras el comienza a gemir y a masturbarse y me dice mas duro y me dice que lo ayude a masturbarse mientras lo penetro y asi lo hice hasta que me dijo que iba a acabar y acabo aun con mi pene adentro, fue única la sensación, sentí que me despegará el pene por lo mucho que se ajusto su culo y esa sensacion me hizo acabar llenando sus entrañas de semen, solte un aullido con esa sensacion unica y maravillosa, al acabar me dice, dejame limpiarte se agacha y limpia mi pene con su lengua, logrando mantener mi erección hasta que me hizo eyacular de nuevo pero esta vez en su boca, al terminar me dijo que me iría muy bien en el sexo y que mientras estuviese en casa de mi familiar seguiríamos practicando…

Mi primer amigo con derecho


Tenia 16 años cuando tuve mi primer “amigo con derecho” al lado del liceo donde estudiaba hay una urbanización de edificios bajos por la que solía pasar para salir hacia mi casa, en uno de los balcones que daban hacia una vereda estaba el, tenia 36 años, algunas entradas de calvicie pero buen cuerpo, solía pararse en el balcón sin franela, solo en bermuda, a veces en boxer, lo veía de reojo pero nunca de frente, ya que iba o con mi novia o con compañeros de clases.
Una mañana en la que no tuve clases me voy solo, y lo veo, el se hace quien no me ve por lo que hago que iba a orinar contra una pared que le permitía ver totalmente mi pene, en vez de orinar comienzo suavemente a masajear mi pene hasta erectarlo pero viendo hacia su balcón de forma disimulada, me percato que se esta sobando sobre el boxer que tenia puesto ese día mientras se relamia la boca, me hace señas invitandome a subir hasta su casa, de inmediato me guardo mi pene (ya a esta altura no me importaba si alguien mas me había visto) y me acerco a la entrada que no tenia rejas ni nada, subo hasta el segundo piso donde el me esperaba en el pasillo completamente vestido, como si nada, me trata con naturalidad y me invita a pasar.
Intercambiamos nombres y edades, y sin mas preámbulo se me lanza encima con un beso francés que a los mismos franceses les daría envidia, me saco la chemisse del liceo y se lanzó sobre mis jovenes pezones a morderlos mientras me iba llevando poco a poco a la ducha, me suelta y nos terminamos de desvestir, entramos a la ducha y retomamos la acción, nos besamos mutuamente, le beso sus pechos, adultos y bien formados, les agarro sus duras nalgas y las aprieto con fuerza.
Unos momentos después me pega contra la pared mientras seguimos bajo la ducha, comienza a besarme los labios, el cuello, mi pecho, mi abdomen, besando alrededor de mi pene, produciendome espamos nunca sentidos.
Poco después empieza a lamer mi glande junto con el agua que cae de la ducha, una sensación jamás sentida, se introduce mi pene completo en su boca y como por instinto le tomo la cabeza con ambas manos para meterselo hasta el fondo, comenzando asi un vaivén follandole su boca con mi pene hasta que cuando estuve por acabar me pidio que se lo hechara en la cara, y asi lo hice y luego lo limpio con su lengua dejandolo limpio, mas adelante contare mas vivencias con este pana

Visita Medica


En esta ocasión les contare como termine estando con un estudiante de oficina en una papelería.
Cerca de mi trabajo hay un centro de copiado donde acudía cada frecuentemente a sacar copias o a cualquier asunto de papelería, en la segunda ocasión que fui lo vi por primera vez, de veintitantos, moreno con barba, delgado y con su bata blanca, nos vimos mutuamente y hubo un juego de miradas pero no pasamos de alli, dure mucho tiempo sin verlo, hasta que un dia fui y en la factura me anoto su pin.
Estuvimos conversando pero nada del otro mundo, esta semana que paso me acerque al medio dia a comprar unas cosas y sacar unas copias, estaba solo en el centro, estaba por cerrar el negocio por lo q me pide q lo acompañe mientras cierra por motivos de seguridad, asi lo hice, baja la santa maria de afuera, quedando disponible para salir una puerta pequeña en la parte posterior, se me queda viendo fijamente y yo de forma descarada me agarro mi pantalon como acomodando mi pene de forma exagerada, le pido prestado el baño me lleva hasta alla, dejo la puerta abierta para que tenga vision total, saco mi pene ya erecto y m pongo en posicion de orinar, el viendo en panorama le digo que como estoy erecto me cuesta orinar, me dice que salga que me va a revisar, busca un estetoscopio y me pasa la parte de metal que va contra el pecho y me lo pone sobre el glande haciendome sentir cosquillas por el frio del metal
Con la otra mano palpa mis testiculos y los masajea, lo beso de forma desenfrenada y comienzo a desvestirlo dejandolo desnudo y le coloque solo la bata de medico, comienza a masturbarme y a lamerme mi pecho mientras baja y juega un buem rato con su lengua y el glande de mi pene, logrando calentarme mucho, lo levanto y lo avuesto sobre una mesa de madera tomo un tarro de vaselina de esos que vendian alli y me unto los dedos, comienzo metiendole un dedo explorando todo su interior luego otro y otro y meti hasta un cuarto dedo haciendolo implorar que lo penetrara, tomo una paleta medica la destapo la unto en vaselina y se la meto explorando su ano, hago que se voltee le digo que me ponga el preservativo con la boca y vaya que supo hacerlo, en vista de que su culo ya estaba mas que preparado procedo a penetrarlo de un solo golpe, hasta el fondo ya que sus piernas estaban sobre mis hombros, ver su cara de dolor y placer no hizo mas que aumentarme la excitación asi que le sacaba el pene por completo y se lo metia de un solo golpe asi estuve un buen rato lo bajo de la mesa y lo pongo en 4 mientras le palpo sus testiculos y lo penetro a la par, me pide mas asi que alternaba mis dedos con mi pene, casi le pude meter la mano completa, sus gritos se podian escuchar desde la calle pero ya ni me importaba, comienzo a masturbarlo y al venirse apreto tanto su culo que poco despues me vine acabando en cantidad, despues de eso, me dice, bueno intenta orinar ahora que ya no estas excitado, asi lo hice lo ayude a cerrar y en un recipe me puso la indicacion de pasar dos veces al mes por el centro de copiado al medio dia

Yahir: Mis Memorias Sexuales


Acababa de cumplir 23 años cuando finalmente comencé a vivir solo. Bueno, no exactamente solo, un amigo mío compartiría el departamento y los gastos, pero el caso es que el hecho de que viviera lejos de la omnipresente y juiciosa mira de mi familia me abría un panorama completamente nuevo en cuanto a cuestiones sexuales se refería.

No es que no hubiera tenido sexo antes, pero, en cuanto a lo que se refiere al lugar, siempre había sido en la casa del otro fulano y eso en el mejor de los casos; por que si no había que buscar un sitio para "estar en privado", por supuesto la mejor opción era un hotel, pero no siempre había dinero para pagar uno

Así que ya instalado comencé a buscar una oportunidad para estrenar el departamento y mi cama (que por cierto, si era nueva). No paso mucho tiempo para que encontrara una victima entre las páginas de contactos en Internet

Su nombre era Yahir, acababa de cumplir 19 años, no vivía muy lejos de mi zona y los mas importante: buscaba sexo sin compromiso; tras contactarlo y platicar un rato en línea, acordamos vernos ese mismo día en plaza oriente, así podríamos conversar un rato y en caso de que no fuéramos "lo que buscábamos" (no puedo evitar reírme cada vez que oigo esta tontería) podríamos quedar como amigos

A la hora acordada llegue al lugar y el ya estaba ahí; y vaya que era lindo. Media como 1.70, de piel blanca y ojos oscuros; su ropa holgada tipo skater, disimulaba un bellísimo y delgado cuerpo, de pecho y hombros anchos

Al verme llegar una agradable sonrisa adorno su rostro

- ¿Yahir? – Pregunte mientras correspondía su sonrisa

- Si, y tu debes ser Brian – Respondió mientras me extendía la mano

Sin mas preámbulo empezamos a platicar cosas sin importancia, lo usual: la escuela, el trabajo, la vida en general; y mientras lo hacíamos la atracción que sentíamos se hizo notar. A pesar de que estaba un poco nervioso, Yahir se mostraba seguro de si mismo, en cuanto a mi, su manera casual y masculina de comportarse me cautivo. Su sonrisa y su mirada anticipaban grandes cosas, además tenía aquella pequeña maña que me encanta en los chicos: cada cierto tiempo se llevaba las manos al abdomen y de una manera casual y casi distraída se levantaba un poco la playera y se acariciaba el abdomen. Aquel pequeño vistazo de su cuerpo, de su piel desnuda, de su firme vientre, de sutil y excitante línea de vello que nacía en su ombligo y se perdía mas allá del limite que marcaba su ropa interior; llevo mi excitación al limite

La situación iba a pedir de boca, así que, decidí hacer mi primer movimiento.

- ¿Y como te la estas pasando? – Pregunte

- Muy bien

- Yo también, y estaba pensando, tal vez te gustaría que fuéramos a mi departamento, tu sabes, para estar mas cómodos; claro, si tu quieres

Una sombra de nerviosismo cruzo por el rostro de mi pequeño amigo, y por un segundo, pensé que iba a salir corriendo, pero me equivoque, tras un momento de silencio, levanto la mirada y me respondió en un susurro dubitativo

- Claro… ¿Por qué no? - Al escuchar esto sonreí un tanto perverso, sabia que me iba a pasar al chico por las armas - ¿esta muy lejos?

- No, como a 10 minutos caminando

- OK, vamos – Y así emprendimos el camino a mi departamento.

Mientras caminábamos, pude notar que Yahir estaba muy nervioso, y la platica, que hasta hace poco había sido fluida, había cesado de repente

- ¿Estas nervioso? – Le pregunte rompiendo el silencio

- Algo… - Respondió el con la mirada clavada en el piso

- Tranquilo, no va a pasar nada que tu no quieras – Le dije, y el respondió levantando la cara y mostrándome una tímida sonrisa

- OK, tratare, lo que pasa es que se ve que tu tienes mas experiencia…

- Solo un poco, tampoco es para tanto

Tras doblar una esquina nos encontramos en una calle menos transitada, de hecho no se veía a casi nadie; un nuevo silencio se hizo presente, Yahir, levanto una vez mas la cara y miro en torno suyo, tras comprobar que no había nadie comenzó a hablar

- Oye, ¿te puedo hacer una pregunta?

- Las que quieras – respondí – tu pregunta con confianza

- ¿De lo que sea?

- ¡Si hombre! Ya te dije estamos en confianza

- ¿La… tienes… grande? – Pregunto en un susurro al mismo tiempo que se ponía rojo como tomate

- ¿Perdón? – Exclame un tanto sorprendido por lo directo de la pregunta

- Si, ¿…como cuanto te mide?

No pude evitar sonreír ante la candida inocencia que el chico me mostraba, iba a ser todo un gustazo cogérmelo

- Pues me mide como 18 cms – Le respondí - ¿Cómo ves?

- ¡Órale! Se oye chido

- ¿Y a ti Yahir? ¿Cuánto te mide? – Pregunte socarrón

- Este… no se… la verdad nunca me la he medido

- Pues eso tiene solución, si quieres ahorita que lleguemos a mi casa te la mido, ¿Te late?

- Si, estaría bien – Respondió el cada vez mas apenado y a juzgar por el bulto que comenzaba a aparecer en su pantalón, también estaba cada vez mas excitado – Pero la neta, lo que mas me gustaría es ver la tuya – Exclamo mientras volvía levantar su playera y se acariciaba el estomago

- Mhhh pues con gusto te enseño eso y mas – le susurre al oído le pasaba el brazo por el hombro y me acercaba descaradamente a el – vas a ver que te va a gustar mucho

Mientras decía esto, no pude evitar acariciarme el bulto de la entrepierna, que para ese momento comenzaba a despertarse; Yahir noto mi movimiento y su mirada, apenada y ansiosa se poso en el bulto de mi pantalón

- Neta si se ve que la has de tener grande

- Un poco, ya la veras cuando lleguemos a mi casa y estemos los dos solitos – Respondí con tono incitante – pero tu también me vas a enseñar ¿verdad?

- este… si… ¿Qué quieres que te enseñe?

- Tu pecho, tu verga, tus nalguitas, los pelitos de tu ombligo

- ¿estos? – respondió casi sin pensarlo mientras se levantaba la playera una vez mas, y en esta ocasión la sostuvo mostrándome orgulloso su vientre

- Esos meros – Le dije mientras acariciaba aquella línea de deseo que había en su estomago, note como tembló al sentir mi contacto; y tras retirar mi mano le sonreí juguetón – Nos la vamos a pasar muy bien, vas a ver

Solo nos faltaba una cuadra para llegar a donde vivía, cuadra que recorrimos en un silencio lleno de tensión sexual, no intente decir mas, no quería que Yahir se arrepintiera, así que lo guié en silencio.

Con cada paso Yahir se ponía mas y mas nervioso; para cuando llegamos a la puerta de mi departamento casi podía verlo temblar

- Pasa – Le dije tras abrir la puerta – Siéntete como en tu casa

Cuando volví la mirada me asuste, Yahir estaba petrificado y un tanto pálido

- ¿Estas bien?

- Si, lo que pasa es que…

- Dime, tranquilo, ¿que pasa?

- Es que nunca había hecho esto…

- ¿Esto? – Pregunte tranquilo – ¿Ir al departamento de alguien?

- No... Digo si… bueno… es que…

- Yahir ¿eres virgen? – Pregunte imaginando hacia donde iba todo el asunto

Yahir me miro desconcertado, al parecer le había dado al clavo. Una vez mas bajo la mirada y asintió apenado. Ahí estaba de nuevo esa cautivadora inocencia, el mas rico manjar, un chico caliente y virgen queriendo ser desquintado, pero muerto de miedo por la situación

- Tranquilo Yahir – Le dije mientras lo tomaba del hombro – Como te dije antes no va a pasar nada que no quieras

- Es que quiero que me la enseñes

- ¿Qué te la enseñe?

- Si… tu verga, es que nunca he visto una tan… grande

- ¿Y solo quieres eso?

- No se…

- ¿No te gustaría tocarla? ¿O hacer otras cosas con ella?

- No se, a lo mejor…

Al escuchar esto mi verga dio un pequeño brinco dentro de mi ropa interior, este chico iba a ser delicioso

- Bueno, entonces pásate, prometo tener cuidado ¿OK? – Yahir asintió y entro al departamento

- Órale esta chido el depa

- Gracias, no tiene mucho que me cambie, todavía tengo que arreglar algunas cosillas ¿quieres algo de tomar?

- Si… gracias, y ¿vives solo?

- Mas o menos, un amigo vive conmigo pero el llega hasta en la noche

- ¿El también es gay? – Pregunto Yahir curioso

- ¿Por qué preguntas? – Le dije sonriendo mientras le extendía un vaso con refresco - ¿Quieres hacer un trío?

- ¿Trío? – Exclamo Yahir luchando por no atragantarse con el refresco

- ¡Era broma, hombre! – Le aclare – el es hetero

- Ah…

Lo deje tranquilizarse un poco mas mientras terminaba su refresco, una vez mas comenzamos a hablar de tonterías; el ya estaba mas relajado y tras unos minutos decidí apresurar las cosas

- Bueno, ¿quieres que nos quedemos aquí o vamos a mi cuarto?

- Vamos a tu cuarto – Respondió el, sabiendo a que me refería

Lentamente se levanto del sillón y me siguió hasta mi recamara como un becerrito que va al matadero. Había una especie de excitación contenida que manaba de el y eso era por que a cada paso que daba caía mas en cuenta de que no había escapatoria

- Esta chido tu cuarto – Exclamo tras entrar al dormitorio

- Si, ¿y ya viste la cama? – Pregunte yo, coscolino - ¿Por qué no te sientas junto a mi?

Nervioso, Yahir se sentó junto a mi. Intentando incitarlo puse mi mano en su muslo, al sentir el contacto, el chico se puso pálido y me miro desconcertado; en sus ojos estaba reflejado el miedo y el deseo que peleaban dentro de el en ese momento

- No te preocupes – Le dije – No va a pasar nada que no quieras

- Gracias, es que… Nunca eh hecho nada con otro hombre – Susurro con esa inocencia que no hacia mas que excitarme

- ¿Nada? ¿Absolutamente nada?

- No…

- ¿Ni siquiera besos?

- No, nada

- ¿Y con chicas? – Pregunte intentando aliviar la tensión

- Con chicas… solo besos

- ¡Ahí tienes! Es lo mismo, lo único que tienes que hacer es relajarte y dejarte llevar ¿quieres que lo intentemos?

- Si – Exclamo tímidamente mientras asentía con la cabeza

Era un hecho, me había abierto la puerta. Yahir iba a ser mío, pero tenia que ir paso a paso, quitando barreras para no asustarlo y en este proceso mi excitación solo se veía incrementada a cada segundo

Con suavidad lo tome del hombro, mientras lenta, pero firmemente acerque mis labios a los suyos, era tan excitante sentir su respiración tibia y agitada mientras me acercaba y cuando finalmente sentí sus labios fue delicioso, esa suavidad y tibieza eran explosivos; pero una ligera tensión aun se sentía en ellos, así que, con mi lengua comencé a empujar sutilmente, incitándolo a corresponderme. No me costo mucho, tan pronto como sintió mi húmeda lengua relajo sus labios y me dejo probar su dulce y tibia saliva. Su lengua correspondió tímidamente a mis caricias y de pronto entro de lleno al juego, nuestras lenguas se acariciaban la una a la otra como vaticinando lo que nuestros cuerpos harían después

Sus besos eran ansiosos, dubitativos, calientes y sin duda deliciosos. En verdad me habría gustado conocer a la chica que le enseño a besar, solo para agradecerle el maravilloso trabajo que había hecho.

- ¿Qué te pareció? – Le susurre tras separarme de el de una manera un tanto brusca

- Rico…

- Ahí lo tienes, ya tienes un beso con otro hombre – Le dije sonriéndole mientras le acariciaba el rostro - ¿Quieres que siga?

Un mudo asentimiento fue lo que tuve por respuesta. Era como un niño esperando con miedo mi siguiente instrucción ¡Dios! ¡Como lo iba a disfrutar!

- ¿Por qué no te quitas la playera? – Insinué – Estarás mas cómodo

- No se… - Respondió nervioso

- Anda, relájate – Insistí con precaución – es mas, deja me la quito yo primero

Con deliberada lentitud, me quite la playera que llevaba puesta, y mientras lo hacia, pude ver en su rostro una expectación contenida, el deseo de ver mas allá de la tela que cubría mi cuerpo y regodearse con el espectáculo de mi piel desnuda

- ¿Te gusta? – Pregunte tras deshacerme de mi playera, el asintió por respuesta - ¿Entonces por que no me tocas?

Como si le hubiera dado una orden, Yahir extendió una temblorosa mano que, con dubitativo deleite, comenzó a acariciar mi pecho, hombros y abdomen; deleitándose con cada detalle de mi desnuda anatomía. Sus dedos se sentían fríos y un agradable escalofrió recorrió mi cuerpo cuando Yahir los paso por mi pecho

- Bueno Yahir, ya me quite la playera, ¿por que no te quitas tu la tuya? – Le susurre al oído

Obedientemente hizo lo que yo le pedía, descubriendo un torso simplemente exquisito, tenia un color moreno claro. Como había imaginado antes, su pecho musculado y adornado con dos hermosos pezones de color oscuro; sus hombros, anchos y cuadrados, contrastaban ampliamente con la delgadez de su cadera; su abdomen era plano y firme; y aquella oscura línea de vello que nacía de su ombligo lucia esplendorosamente sensual

Embelezado con tal imagen me rendí a mis deseos y le caí encima, besándolo primero en los labios, luego en el cuello; mi boca seguí el camino que la pasión señalaba; beso, lamió, chupo y mordió sus pezones, su cuello, toda su piel; para después dirigirse a las oscuras matas de vello que nacían bajo sus brazos, tras lamerlas con fruncion, mi lengua trazo un húmedo surco que llego hasta su ombligo. Mi lengua lo lamió y penetro imitando lo que después mi pene le haría a su apretado culo

Finalmente llegue a ese oscuro camino que me indicaba a donde debía dirigirme; con deliberada pasión lo lamí e incluso jale con mis dientes aquel delicioso vello, dejándole saber a Yahir que me moría de ganas de poseerlo.

En cuanto a Yahir, el estaba encantado; completamente entregado a las lascivas caricias que mi lengua le hacia. Parecía gozarlo en grande, se agitaba y gemía de una forma obscena. Así que cuando me detuve me miro confundido

- Me gustaría seguir – Exclame adelantándome a su pregunta – Pero tu pantalón me estorba, ¿Puedo quitártelo?

La excitación brillo en los ojos de Yahir al oír esto, y con deliberado deseo se dejo caer de nuevo y tras poner sus manos detrás de su cabeza, me respondió

- si, quítamelos - Justo lo que quería oír

Con premeditada lentitud, empecé a quitarle, primero los tenis y los calcetines, me detuve un momento para besar tiernamente sus pies; para después continuar quitándole el cinturón y finalmente terminar desabrochando sus jeans y quitándoselos de encima.

Todo este lento proceso lo tenía al borde del éxtasis. Podía ver como su cuerpo temblaba en anticipación de lo que iba a pasar. De igual manera la tienda de campaña que se había formado en su ropa interior me indicaba que no había errado el camino

- Parece que estamos excitados ¿verdad? – Pregunte mientras acariciaba con suavidad la enorme erección que se escondía en su ropa interior

- Algo… - Respondió el, sonriente

- ¿Sabes? Acabo de recordar algo – Exclame pícaro – Te prometí que te la iba a medir – Al escuchar esto, los ojos de Yahir brillaron con excitación - ¿Quieres que lo haga?

Complacido, Yahir levanto la cabeza y dejo escapar un susurrante – Si – Le respondí con una sonrisa, para después levantarme y alejarme por el cuarto en busca de una cinta métrica; tras revolver en algunos cajones logre hallarla y regrese a la cama donde Yahir me esperaba ansioso

- Mhh – Exclame juguetón – Tengo que quitarte los boxers para medírtelo, no hay problema con eso ¿Verdad? – Pregunte mientras jugueteaba con el elástico de dicha prenda

- ¡Hazlo! – Ordeno el, al limite de la excitación

Gustoso, obedecí. Sin esfuerzo alguno, mis manos lo despojaron de la ultima prenda que llevaba. Mis ojos se regodearon ante el regalo de su hermosa desnudez, la visión de su miembro erecto era gloriosa: tenía un pene recto, venoso, delgado, circuncidado y de color rosado que se levantaba orgulloso desde una sedosa mata de oscuro y acolchado vello

Con precaución, extendí la cinta métrica desde la base del bellísimo pene de Yahir hasta su punta, el chico se estremeció al sentir mi sutil roce y curioso pregunto:

- ¿Cuánto mide?

- 16 cms y medio – Le respondí seductor – 16 ricos centímetros. Nunca te la han mamado, ¿Verdad?

- No – Respondió el a punto de reventar de lo caliente que estaba

- ¡Que rico! Voy a ser el primero en probar tu verga de chocolate

Y con esto, extendí mi lengua y le di un húmedo lametón a la caliente y erecta carne que tenía frente a mi. Al sentir mi húmedo ataque, Yahir soltó un escandaloso gemido, por la fuerza de aquella exclamación pude comprobar que nadie había probado aquel pedazo de carne antes, solo un virgen gime de tal forma al sentir una lengua por primera vez explorando su masculinidad. Y vaya que era delicioso, lo que es mas, me iba a encargar de que tuviera la mejor mamada de su vida

Con deleite engullí la verga de Yahir; la chupe, mordí, lamí y mame haciendo gala de mi experiencia. El chico parecía disfrutarlo mucho, pues se retorcía y gemía como loco; y entre susurros exclamaba – ¡Que rico! – y yo, al oírlo me excitaba aun mas y me esforzaba en darle mas placer a el.

Enseguida deje su pene y comencé a lamer sus testículos, el chico se estremeció aun mas mientras sentía como mi lengua le daba un suave masaje a sus bolas

- Te esta gustando ¿verdad? – Pregunte separándome un segundo de su entrepierna

- ¡No mames wey! – Respondió entre jadeos ahogados – Se siente chingón

- Y aun no terminamos

El me respondió con una traviesa sonrisa que me invitaba a llevarlo al límite del placer. Espoleado por tan incitante respuesta regrese a su pene y una vez mas lo lamí, chupe, mordí y succione al ritmo que los gemidos de yahir me marcaban

Súbitamente su respiración se volvió mas agitada y sus espasmos mas violentos. Yahir intento advertirme lo que le pasaba, pero su agitada respiración y el intenso placer que lo invadía no le permitieron hablar; aunque yo no necesitaba una explicación, sabia exactamente lo que le pasaba, es mas esperaba ansioso por el jugoso orgasmo de yahir

Con un grito de placer, Yahir alcanzo el orgasmo, su cuerpo se convulsiono espasmódicamente; su pecho subía y bajaba al ritmo de su agitada respiración; su pene se hincho un poco para después expulsar el delicioso elixir de placer que yahir guardaba en sus testículos.

Pude sentir el primer chorro de semen chocando con fuerza en mi paladar, su sabor era penetrante, fuerte pero infinitamente delicioso; los siguientes chorros fueron mas débiles pero igualmente exquisitos; cada uno acompañado de un gemido y una contracción de aquel sabroso pene

Con asombro, Yahir contemplo como bebía su blanca esencia. En sus ojos se podía ver el éxtasis que acababa de experimentar, y lo que es mas, deseaba mas. Tras beberme toda su leche y limpiarle la verga con lamidas juguetonas, pregunte:

- ¿Qué tal? ¿Te gusto?

- Me encanto – Respondió el, aun recuperando el aliento – fue riquísimo

- Me da gusto oír eso – Exclame mientras me incorporaba frente a el y con deliberada lujuria me lleve las manos al voluminoso bulto de mi entrepierna - ¿Te gustaría probar el mío ahora? – Pregunte sensualmente

- No se como hacerlo – Respondió yahir tímido, pero sin duda excitado ante la idea

- No te preocupes, te puedo enseñar… si tu quieres

- si… si quiero – Respondió con súbito aplomo mientras se sentaba al borde de la cama y a la altura de mi entrepierna

Al oír esto una sonrisa se dibujo en mi rostro. Yahir me resultaba tan inocente, tan excitante, tan pervertible, que apenas podía resistir la tentación de penetrarlo en ese instante, pero aun debía retenerme, tenia que ganarme su confianza y su culo

Lentamente baje el cierre de mi pantalón y con parsimoniosa lentitud extraje mi miembro. Yahir lo miro sorprendido; mi pene se encontraba erecto al limite y goteaba transparente jugo pre seminal

El chico, un tanto asustado, levanto la mirada en tono inquisitivo; con ternura le acaricie el rostro y los labios; el, instintivamente los abrió dándome acceso al interior de su boca

- a ver yahir, saca la lengua – El me obedeció ansioso – Ahora lame mi verga como si fuera un helado

Un tanto dudoso, yahir siguió mis instrucciones, primero lamio sutilmente la cabeza, probando su sabor, tras una breve pausa durante la cual paladeo el sabor de mi verga, volvió a sacar la lengua y lamio el tronco; con cada lamida probaba mas y mas de mi enhiesta carne. Su respiración comenzó a agitarse y una nueva e incipiente erección comenzaba a nacer en su entrepierna. Al muy caliente le estaba gustando chupar verga.

- Déjate llevar chiquito, abre la boca, así, comete mi verga papi

Con estas palabras yahir perdió la poca timidez que le quedaba, y comenzó a chupármela como si le fuera la vida en ello. Con su mano izquierda tomo la base de mi pene y con la derecha comenzó a juguetear con su propio miembro.

Su lengua serpenteaba por mi dura masculinidad explorando todos sus pliegues y cavidades; sus labios se regodeaban succionando mi pene, regalándome con una sensación gloriosa. Se que suena exagerado, pero la de yahir fue una de las mejores mamadas de mi vida

Y vaya que el chico se esforzaba por darme placer, imitaba con gran talento todos los movimientos, que hacia unos minutos, yo había practicado en el; casi estuvo a punto de lograr que me viniera, pero m ansia de llenar su culo con mi verga era mayor que la de llenar su boca con mi leche, así que haciendo un gran esfuerzo me contuve y separe a yahir de mi ya húmedo miembro; el chico me miro extrañado y un tanto apenado

- ¿Lo estoy haciendo mal? Déjame otro poco, tienes la verga muy rica y quiero probar tu leche

Chiquillo goloso, ya le había agarrado el gusto a la verga, ahora nada evitaría que fuera mío.

-Lo haces muy rico, le respondí acariciándole los hombros – Pero ahora tengo ganas de otra cosa, ¡No te preocupes! Te va a gustar – Le dije al ver su preocupación – Y en cuanto a mi leche, ya veras, te daré toda la que quieras.

Tras sonreír lo bese en los labios el me correspondió la sonrisa, pero en sus oscuros ojos aun se asomaba la duda. Sin dejar de sonreír lo acomode hasta que quedo en cuatro encima de la cama. Su trasero era hermoso, sus nalgas suaves, lampiñas y redondas eran todo un manjar. Acariciándolo con cuidado pose mis manos en sus nalgas y las separe un poco.

-¿Qué vas a hacer? – Pregunto Yahir nervioso al sentir mis manos en sus nalgas

-Tranquilo, confía en mi…

Suspirando Yahir asintió, entonces volví a mi labor, una vez mas separe sus nalgas, su precioso culito se abría ante mi como una flor de carne; no cabía duda que era virgen solo un culo que nunca ha sido penetrado tiene ese color rosa y esa apariencia apretadita tan deseable. Me relamí los labios anticipando lo que haría, Yahir temblaba, pobre chico no sabía lo que se le venía. Sutilmente acerque mi lengua a aquel apretado ojete y con suavidad empecé a lamer.

Los temblores de Yahir incrementaron, pero esta vez un gemido acompaño su agitación, una vez mas había dado en el blanco, ataque con todo comiéndome el rico culo de Yahir al notar que había encontrado otro punto mas para volverlo loco. Poco a poco los gemidos de Yahir se convirtieron en exclamaciones de placer, murmuraba frases ininteligibles, estremecido por el placer mientras alternativamente se masturbaba y se pellizcaba los pezones. Extasiado paraba mas su culito hacia mi, dejándome hacer a mi gusto. Mi lengua se esforzó logrando introducirse en aquel apretado orificio de placer; para después hacer espacio a uno de mis dedos

Al sentir mi dedo entrando ingresar a su intimidad, Yahir se contrajo inmediatamente cerrándome el acceso

-¿Qué pasa? – Pregunte decepcionado - ¿No quieres que siga?

-No se… ¿Y si me duele?

-No te preocupes, te va a gustar, te lo prometo – Respondí sonriente y confiado

- Bueno… Esta bien – Y tras decir esto se relajo tanto como pudo

Viendo que Yahir requería un poco mas de trabajo cambie de técnica, me acosté boca arriba con mi cabeza entre sus piernas; sobre mi colgaba la erecta gloria de Yahir, con sus testículos llenos de joven leche.

Yahir me miro desconcertado, pero en cuanto sintió mi lengua en sus testículos su desconcierto cambio a placer. Mi lengua trabajo sin descanso, suave pero firme, lamiendo juguetonamente el escroto de Yahir; mientras mis manos paseaban ociosas por sus nalgas en busca de la entrada a su culo.

El chico empezó a gemir de nuevo y su mano volvió a su faena masturbatoria, ayudada esta vez por mi lengua. Una vez mas Yahir había bajado las defensas, justo lo que estaba esperando; tan suavemente como pude abrí sus nalgas y cole un dedo en su apretado culo

-¡Ah cabron…! – Exclamo Yahir al sentí mi dedo, pero esta vez hizo el intento de no apretar para dejarme llegar tan hondo como quisiera.

Cuando finalmente llegue a su próstata y empecé a masajearla, un repertorio de groserías lleno la boca de Yahir, cada una respondía a los movimientos de mi dedo en su culo; sin embargo mas que queja, parecía intentar expresar un placer que el no llegaba a entender, ya que nunca paro de masturbarse o de gemir complacido.

Una vez mas, aquel sonido inarticulado, señal de su orgasmo, escapo de su garganta; sin embargo esta vez no le iba a permitir que se viniera, al menos no aun. Tan ágilmente como pude saque mis dedos de su culo y los lleve hasta la base de su miembro para presionar la base del mismo en un intento de detener su inminente orgasmo

El apretón (ojo esta técnica también sirve para controlar la eyaculación precoz ;)) junto con el alto total de estímulos tuvo éxito, Yahir respiraba agitado sobre mi con una expresión de confusión en su rostro.

-Tranquilo peque – Le dije mientras salía de debajo de el, y me ponía de pie frente a la cama.

-¿Qué hiciste? ¿Por qué…?

- ¡Calma! Es un pequeño truco para aumentar el placer, no quiero que te vengas todavía – Yahir se mordió los labios, en verdad parecía que le había arruinado el orgasmo, pero todo era parte de mi plan, sin dejar de sonreír, le pregunte - ¿Te gusto lo que te hice?

- Si – Respondió ansioso

- ¿Qué tanto?

- ¡Mucho!

- ¿De verdad?

- Nunca había sentido tan rico… - susurro sensualmente

- Y eso que solo era mi dedo – Le dije astutamente – Imagínate si hubiera sido mi verga – Una vez mas Yahir se mordió los labios - ¿Qué? ¿No te animas?

- Es que… La tienes muy grande… - Respondió apenado – Me va a doler

- Te voy a ser honesto, la primera vez siempre duele un poco, pero es solo tantito, te juro que después te va a encantar

- No se…

- Es como un dolor de muelas – Agregué bromeando – Al principio te va a doler, pero después no vas a querer que te la saque

Yahir rio con ganas de mi broma, suspiro y pareció considerar lo que le decía, tras un segundo suspiro exclamo

-Vale, quiero intentarlo, sobre todo por que me gustas mucho y quiero que seas tú quien me desquinte - Al escuchar esto sonreí encantado, me iba a dar un banquete de culo virgen

Rápidamente reacomode a Yahir, tome mi lubricante y puse una generosa cantidad en el culo de mi amigo, con precaución use mis dedos para que no quedara rincón sin lubricación y en esta ocasión mis dedos entraron sin dificultad en su tibio ano; después puse un poco mas de lubricante en mi pene y me aliste a atacar.

Yahir esperaba con ansias y nervios, me acerque a el despacio le acaricie la espalda y acomode su trasero a la altura adecuada para después acariciar con mi hinchado glande su entrada trasera; al sentirme el chico suspiro gustoso así que continúe con este jugueteo presionando cada vez mas hasta que finalmente la cabeza de mi verga comenzó a entrar.

-¡Hijo de la chingada! – exclamo Yahir al sentir mi virilidad penetrándolo

- Aguanta mi chavo, apenas empezamos

Tras una breve pausa empuje un poco mas granando unos pocos centímetros

-¡Cabron! ¡No mames! ¡La tienes muy grande!

- Tranquilo, aguanta – Repetí mientras le acariciaba la espalda, pero esta vez no detuve mi avance

- ¡Ya wey, ya! – Pidió el chico pero solo lograba excitarme mas

Esta vez no respondí, me aferre a sus caderas y continúe mi avance. Tras unos minutos Yahir pregunto entre quejidos

-¿Ya… entro toda…?

-No, apenas la mitad

-¡No chingues! Esta enorme, no la aguanto. Ya

-Shhh chiquito ¿No querías que te desvirgara?

-…Si…

-¿Quieres que te la saque?

-No… no se… duele…

-Tranquilo, ya falta poco – Y mientras le decía esto le acaricie el vientre y el pene el cual ya había perdido su antes firme erección

Por un momento me detuve y considere en sacársela, la primera vez no siempre es fácil, tal vez necesitaba mas tiempo y estimulación, pero la voz del chico detuvo mis pensamientos

-No me la saques, síguele… empiezo a sentir rico aunque aun duele un poquito

Yahir había probado ser todo un hombre, estaba aguantando estoicamente mi verga en el culo, tenía que recompensarlo, tenía que hacerle sentir todo el placer posible

-Aguanta un poco mas Yahir, te prometo que te va a fascinar

Reinicie mi avance, Yahir seguía pujando y soltando groserías de tanto en tanto paro ya no intentaba detenerme; luego de unos minutos que parecieron eternos las nalgas de Yahir toparon con mis caderas

-Ya la tienes toda adentro ¿Como ves?

- Chido… - Exclamo el chido entre respiraciones agitadas, aun le dolía

Me quede quiero un momento mas dejando que el apretado, tibio y delicioso culo de Yahir se acostumbrara a mi verga. Durante ese rato el silencio solo se vio interrumpido por los resoplidos y quejidos de mi rico amigo, aunque de hecho ya estaban disminuyendo. Se estaba relajando, al ver esto intente una pequeña maniobra: Tan lento como pude retire mi verga del culo de Yahir hasta que casi se salió para luego meterlo de nuevo con igual lentitud

Yahir gimió, resoplo y suspiro al sentir mis movimientos e hizo lo mismo cuando repetí. Poco a poco empecé a imprimir mayor velocidad a la embestida, igualmente Yahir comenzó a disfrutarlo mas, sus sonidos ahora eran mas gemidos placenteros que quejas de dolor. Se estaba dejando llevar.

-Ya no te duele ¿Verdad cabroncito? – Le pregunte juguetón mientras lo embestía

-pinche cabron – Respondió el sin dejar de gemir – Se siente… chingon

El no era el único que estaba disfrutando. Todo aquel que se haya cogido un culo virgen entenderá el gran gozo que causa el pasar de provocar dolor a provocar placer, además un hoyito virgen aprieta como pocos y el de Yahir no era la excepción, era simplemente delicioso. Hubiera querido estar ahí todo el día metiendo y sacando mi erecta carne del culo de Yahir. Pero el placer me carcomía mermando mi resistencia tras cada embestida; mi orgasmo era inminente

-Te voy a bautizar el culito con mi semen Yahir – Le dije entre jadeos

-¡Si! Dame tu lechita, lléname de ella

-Te voy a llenar el culo, te voy a bautizar de leche y voy a ser tu macho de ahora en adelante – Exclame mientras le daba una nalgada, el solo gimió en respuesta

No pude mas, mi contenido orgasmo exploto con toda su fuerza liberando varias cremosas descargas de leche de macho, Yahir grito al sentir mi pene ensanchándose para después derramarse dentro de el; La sensación fue muy intensa, tanto que el también comenzó a venirse a chorros sobre mi cama, los músculos de su ano se contrajeron con su eyaculación, dándole una descarga extra de placer a mi verga. Fue genial.

Agitado e intentando recuperar mi respiración me tire en la cama, Yahir hizo lo mismo y se acostó junto a mi descansando su rostro en mi pecho sudado, su rostro mostraba una sonrisa radiante y satisfecha

-¿Te gusto Yahir?

- Me encanto cabron, que rica cogida me diste…

Un extraño silencio cayó sobre el cuarto, parecía que Yahir quería decir alfo pero no se animaba

-¿Pasa algo? – Pregunte intentando cortar la tensión

-Bueno… si… Lo que me dijiste de bautizarme el culo y ser mi macho

-¿Si?

-¿Era en serio?

- Si, si tu quieres

- Es que tu verga me gusto… y esta grandota… mas que la de mi hermano

-¿Tu hermano?

- Si, mi hermano es mas grande que yo – Explico Yahir – y siempre me enseña la verga o se la jala enfrente de mi, siempre quise probarla pero el muy cabron no me deja, y cuando te conocí me gustaste por que te pareces a el, bueno, tu verga es mas grande que la suya… y me gustaría que me dijeras que ibas a ser mi macho, y quiero que me cojas siempre que puedas, quiero que seas mi hermano, el hermano grande que se coge a su hermanito

No pude evitar sonreír, al chico le gustaban mayores que el y era por su hermano. La situación por perversa que sonara, me parecía muy excitante; la idea de esa relación pecaminosa donde mi hermano menor rogaba por mi verga y yo condescendiente se la daba fue todo lo que necesite para que una nueva erección naciera en mi entrepierna

-Creo que te gusto la idea – Exclamo Yahir al notar que mi verga crecía

- Me encanto, además tu hermano mayor aun no te ha dado tu lechita, ¿No la quieres?

-¡Si! ¡dámela!

Sin mas preámbulo lo acomode en la cama, esta vez boca arriba, me hinque frente a el, le separe las piernas y entre en el de un solo golpe. Mi verga penetro fácilmente en el, su culo aun rebosaba de saliva lubricante y semen por lo que mi pene resbalo alegremente en ese rico culo que le daba la bienvenida.

En esta ocasión Yahir no sintió ningún dolor, según me dijo fue como si necesitara que le llenara el culo vacio con mi verga

-Mi hermanito es un pinche putito – Exclame juguetón – Le gusta la verga de macho

-Si, soy tu putito, dame tu pene, mi macho

Como siempre me pasa, la segunda cogida que doy resulta ser mas larga pero no por eso menos intensa, mi pene entro y salió de Yahir durante un largo rato mientras el gemía y se agitaba pidiendo mas. Ya había perdido toda inhibición o miedo, incluso el mismo separaba las piernas y se abría mas las nalgas para que yo llegara mas profundo.

Fue tan excitante verlo ahí, sometido a merced de mis embestidas, mis manos acariciaban cada centímetro de su piel, le pellizque los pezones, le arañe la piel, mordí sus pies, lo hice mío. Luego de un rato dirigí la atención de mis manos hacia el pene de mi nuevo amante y con intensidad lo masturbe, jugué con sus testículos, acercándome cada vez mas al orgasmo. Me permitió llegar hasta lo mas hondo, llenarlo de mi hasta que no pudiera mas. Por su parte Yahir agitaba las manos con desesperación, aferrándose a las sabanas, acariciando mi cuerpo, no encontraba manera de digerir el placer que sentía.

Poco a poco mis acometidas se volvieron mas rápidas e intensas, mi venida se acercaba; Yahir presintió esto y se entrego al placer que mi verga le daba, bastaron dos arremetidas mas para que el se viniera a chorros; su delicioso pene expulso largos disparos de blanco semen, fue tal la fuerza de su eyaculación que le llego a la cara, incluso alcanzo a salpicarme el pecho

Aquel orgasmo propicio que sus músculos anales se contrajeran una vez mas en esa forma tan deliciosa brindándole a mi verga la caricia definitiva, apenas pude contenerme; a punto de estallar extraje mi hinchado miembro de las entrañas de Yahir, el capto el mensaje enseguida e incorporándose abrió la boca y estalle en ella

Fue un orgasmo delicioso, intenso e interminable, su boca recibió mi leche con gusto y el muy goloso incluso lamio los restos de mi verga y sus labios. Nuestras esencias mezcladas en su rostro lo hacían verse precioso. Ambos nos desplomamos en la cama exhaustos, pase mi brazo bajo su cabeza y el se acostó una vez mas en mi pecho sudoroso, Al poco rato nos quedamos dormidos.

Despertamos al cabo de una hora, en el pecho y rostro de Yahir había rastros secos de semen, pero el sonreía satisfecho yo también lo hacía. Nos bañamos juntos, el se tenía que ir pero antes de irse me ordeño otra dotación de lecha bajo la regadera.

Desde entonces Yahir y yo hemos tenido mucho encuentros siempre tan intensos y placenteros como el primero, el ya ha experimentado con otras personas pero siempre regresa a mi cama, el dice que nadie se lo hace como yo.

¡Por cierto! La última vez que estuvimos juntos el recordó aquella broma que le hice acerca del trío, esa del primer día en que nos conocimos, dice que un día de estos se la cumpla como fantasía, quiere que convenza a su hermano de verdad para hacer un trío… ¿que tal?

Mamada debajo del escritorio a mi colega


Era el mes de mayo, y acaba de recibir mi boletín de notas. Todo dependía de ese papel, en ese papel pondría si procedería a hacer selectividad, o si tendría que repetir otro año entero. Abrí el sobre lentamente, extraje el folio y miré lentamente. No lo podía creer. Me habían quedado las tres que menos aseguradas tenia. Inmediatamente brotaron un par de efímeras lágrimas de mis ojos. No quería darles la satisfacción a mis profesores de verme llorar.

Rubén al verme desde el banco en el que estaba sentado, se me acercó y me dijo:

-que, ¿Cómo ha ido la cosa?

-Muy mal tío… me han quedado las tres que me imaginaba.- dije mientras me volvían a brotar un par de lagrimas

-Joder, tío, si es que seguro que podías haber estudiado más. Bueno ya no le des mas vueltas, este verano te matas a estudiar y eso te las sacas rápido.

-¿tu crees? - Dije mirando con cariño a Rubén.

-Estoy seguro tío. Bueno venga, te invito a tomar algo que si vas a tu casa ahora, tu madre seguro que te mata por las notas.

Me dio un casco, y fuimos directos al parking, para coger su moto. Nos montamos y fuimos hacia un bar. Allí nos tomamos yo un par de coca-colas y el dos cervezas. Nunca me ha gustado demasiado la cerveza. Me llamo Juan, tengo dieciochos años. Soy bastante alto, delgado, con pelo castaño y unos bonitos ojos verdes. Y desde hace años se que soy gay. Y en esos momentos estaba tomándome unas tapas con Rubén, mi mejor amigo. Rubén es bastante mas bajo que yo, pero esta muy fibrado por que va al gimnasio siempre que puede. Tiene el pelo castaño y unos ojos marrones caramelo.

Tras tomarnos las tapas, me invitó a su casa, pues solo era la una del mediodía y aun era pronto. Entramos en su casa y fuimos directos a su habitación.

-ponte cómodo tío- dijo mientras encendía el ordenador y se quitaba las zapatillas y los calcetines.

Yo mientras solté mis cosas en su cama y me senté en esta. Rubén mientras se había quitado la camiseta, y los pantalones. Se quedó en unos bóxer pegados blancos. Mientras agachado buscaba en su cajón algo de ropa cómoda para ponerse.

Yo mientras lo miraba, no pude evitar empalmarme, así que me puse las manos en el regazo e intenté disimular. Finalmente se puso un bañador blanco y una camiseta de tirantes negra. Pero no se puso nada en los pies y se sentó en su silla del escritorio.

-¿no te pones nada en los pies tío?

-que va, siempre que llego de la calle me quedo descalzo, que estoy mas a gusto.

-Bueno ¿que hacemos Juan? Tendrás que animarte un poco ¿no? ¿Te apetece que ponga una porno y la vemos un rato?

-jeje, pues no me vendría mal la verdad

Rubén puso una película que tenia guardada en el ordenador y empezamos a verla. Era porno heterosexual, ya que el lo era. Cuando llevábamos unos cinco minutos viéndola, empezó a sobarse descaradamente el paquete. Yo le miraba y sonreía, y el seguía mirando fijamente la pantalla.

-tío mira como se me ha puesto en un segundo. Y enseñó un bulto en la entrepierna mientras la frotaba con fuerza.

-jajaja si es que te pones cachondo enseguida cabron.

-no tío, es que llevo mas de dos meses sin follarme a la Sandra… y no veas.

-pero tío, ¿no decías que casi todos los viernes la recogías en la moto y te la chupaba en el parque amarillo?

-pero de eso hace ya un mes por lo menos. Y joder, de vez en cuando me hago pajotes, pero no es lo mismo que sentir una boca calentorra aquí- dijo mientras se cogía el paquete y lo movía fuertemente.

-jajaja que cerdo estas hecho Rubén.

-no digas tonterías Juan que seguro que tu no has follado en tu vida, ¿a que no?- no respondí, pues Rubén no sabia que yo era gay.

-que si joder, me follé a tu hermana en halloween.

De repente, y sin esperármelo, Rubén salto de la silla y se me tiró encima en la cama, riéndose e inmovilizándome, pues tenia mas fuerza que yo. Su paquete abultado estaba rozándome el muslo.

-retira eso cabroncete jajaja

-vale vale, lo retiro- dije mientras sentía lo caliente que estaba su entrepierna.

-ummm ahora que lo siento espera- comenzó a restregar su paquete en mi pierna, con intención. – tío que gustazo restregarte esto. Si sigo así me corro, déjame un par de minutos

-jajaja ¿tu eres tonto? No voy a dejar que te corras en mi pierna.

-tío por favor si hay unos calzoncillos y un pantalón entre medias, solo quiero frotarme un poco y me corro enseguida.

-jajaja ¿estas de coña?

Entonces hice algo que lo sorprendió, puse mi mano en su entrepierna y la sobé un poco.

-cabron, pero ¿Cuánto te mide?

-jajaja pues no se… 18 centímetros o así

-dios, haber déjame otra vez- y volví a sobarle el bulto.

-¿es que te gusta?

-pues hombre así tan caliente, dan ganas de tocarla un poco. ¿Te molesta Rubén?

-puf al contrario, me las estas relajando. Espera, ¿quieres que me baje el pantalón?

-bueno, mejor será

En ese momento oímos que llegaba del trabajo su madre. Entones Rubén se le ocurrió la idea de que para estar preparados por si entraba su madre en la habitación, que el se sentase en su silla y yo me escondiese debajo del escritorio. Y así yo quedaba oculto con este.

Me metí debajo del escritorio en cuclillas, y Rubén se acercó con su silla. Con los pantalones y los calzoncillos por las rodillas. Entonces empecé a masturbar lentamente su rabo.

-que cabron eres Juan, parecemos dos maricones… venga hazla mas rápida que quiero terminar ya.

Empecé a masajearla mas rápido. Sonaba el ruidillo de su prepucio encharcado con precum y me puse muy caliente. Al estar debajo del escritorio recibía todo tu olor directamente, y se notaba que había estado en el gimnasio el día anterior y que todavía no había pasado por la ducha. Con mi otra mano libre cogí los dos huevos y le dije:

-tío se nota que llevas tiempo sin tocarte. Están llenísimos

-jajaja, es que le hace falta ordeñarla ya.

-oye tío, aunque parezca una locura, ¿pruebo a metérmela en la boca a ver como sabe? No es chupártela, solo es saborearla, que siento mucha curiosidad

Se lo pensó un poco y me miró con cara de extraño

-en fin tío, tu verás, si no te da asco adelante, pero que eso sabe muy mal… ten en cuenta que es una polla joder… pareces gay, pero bueno haz lo que quieras.

No tardé ni dos segundos en engullirla y a Rubén le dio un espasmo. Entones acercó mas su silla y yo quedé mas arrinconado contra la pared debajo del escritorio.

Justo en es momento, se abrió la puerta de su habitación de golpe, y entro la madre de Rubén para hablar con el. Instintivamente mi amigo me empujo con un pie contra la pared debajo del escritorio. Yo solté una exclamación de dolor y rápidamente me puso la planta del otro pie en la boca.

No me lo podía creer, ahora si que iba a reventar. Esa situación de estar debajo del escritorio del buenorro de mi mejor amigo y con su pie puesto en mi boca, me excito en demasía.

Olía entre sudor y suavizante de los calcetines. Una mezcla que me puso demasiado y note como mojaba los calzoncillos con preseminal. Que gozada. Aproveche y saqué un par de centímetros mi lengua y lamí lo que pude de ese pie, Rubén le dio un pequeño espasmo mientras hablaba con su madre y lo pagó apretándome con mas fuerza el pie contra la boca.

La madre apenas estuvo un par de minutos y se fue. Rubén retiro el pie de mi boca y me dijo:

-¿tío estas loco? ¿Por qué coño me chupas el pie? ¿Es que eres maricón perdido o que?

-joder Rubén tu eres tonto, ¿es que no te das cuenta de que estoy disfrutando?

Mi amigo se quedó unos segundos dubitativo y al rato, suspiró, sonrió levemente con su cara de chulo buenorro, y me volvió a aprisionar con la silla y a acercarme la polla, la cual estaba flácida. Me la metí en la boca y ya tuve que sacarla cuando se hincho de sangre y no cabía más dentro.

Estuve chupándosela como diez minutos, mientras notaba como Rubén seguía viendo la película porno de antes. Supongo que se imaginaria que yo era una tía.

-tío me voy a correr ya. Quita.

Se puso de pie y fue andando hacia el baño. Yo me incorporé, me coloqué la polla bien dentro de los calzoncillos y fui al baño con el.

Se sentó en la taza y comenzó a darse las últimas sacudidas antes de correrse y se me ocurrió una idea.

-tío ¿y si me echas la lefa en la boca? Y así la pruebo ya.

-tu eres un puto degenerado Juan. La lefa va al water que es donde debe estar.

-por favor Rubén. ¿Que mas te da, si la vas a tirar igualmente?

-he dicho que no, ¡y punto!

Se notaba que ese exceso de sumisión por mi parte ya lo había hartado, de modo que me quedé mirando como cerraba los ojos y oía los trallazos golpeando dentro del water. Se levanto y cogió la polla aun empalmada y la sacudió dos o tres veces para que cayeran las últimas gotas al inodoro. Tiró de la cisterna y salió del baño sin dirigirme la palabra.

-Rubén ¿te pasa algo?

-joder pues tu veras. Una cosa es que me hagas una mamada de colegas y otra que ya seas tan cerdo como te has puesto. ¿Tú ves normal querer tragarte mi semen?

-bueno lo siento, me he puesto demasiado cachondo. De hecho aun lo estoy, ¿que hago?

-a pues tu verás, a mi ni me acerques con la polla que yo eso no te lo voy a tocar, así que entra al baño y te la haces tu.

Entre de nuevo al baño con una sonrisa radiante. Por fin había comido la polla a mi mejor amigo y le había lamido un pie. Había cumplido dos de mis fantasías sexuales.

Cuando estaba a punto de sentarme en el water para pajearme, me di cuenta de que al sacudirse las ultimas gotas Rubén, habían caído dos gotas pastosas de liquido blanco en la taza. No lo dude ni un solo segundo, me agaché y las estuve lamiendo.

Sin palabras, ese acto de sumisión y el hecho de saber que esa corredura era de Rubén, me hizo empezar a correrme sin ni siquiera haberme tocado.

Sexo en el cuartel


Estimados amigos. Hace tiempo que sigo vuestros relatos y no puedo negar que me he puesto cachondísimo infinidad de veces con las cosas que he leído aquí. Aprovecho y os cuento cual fue mi primera experiencia. Soy de Badajoz, (España) y tengo 35 años. Edad suficiente para conocer el servicio militar obligatorio. 

Cuando yo hice la mili tenía 19 años y estaba como un cañón. Delgado, pero ancho de espaldas, un culo de campeonato, piernas fuertes y una polla preciosa. Tenía cara de niño y en el fondo lo era, como muchos de mi edad que estábamos verdes y sin picardía.

La primera vez que tuve una experiencia con un hombre fue precisamente allí. Yo estaba en el ejército del aire. Todos de azul marcando paquete con aquellos pantalones que tuvieras o no pollón te hacían aparentar el rabo de un toro y el culo de un gitano.

El caso es que un día al levantarnos todos por la mañana, como todo se hacía tan rápido; ducha afeitado, vestirse, formar y todas aquellas tonterías, pues no funcionaban las duchas y solo se podían usar tres para los treinta que estábamos en aquella camareta enorme y casi vacía. Nos metíamos en las duchas de cuatro en cuatro, desnudos, jóvenes, jugosos, con los huevos llenos y el rabo nervioso. En una de estas, cuando yo entré y con la excusa de las prisas y la falta de espacio, noto que un compañero apretaba mas de la cuenta mi culo.

Al principio creí que era por accidente, pero se hizo raro que me rozara con la mano la pija y no hiciese por no tocarnos como hacíamos los demás para reírnos y simular que éramos los más machos del mundo mundial. Por la noche, antes de dormir, estaba yo meando en los urinarios de pared, con aquellos calzoncillos horribles de algodón azul.

Se puso a mi lado aquel chavalote de vientre liso y cara colorada de trabajar en el campo y empieza a mear y a hablarme mientras se sobaba la morcilla. Era evidente que era un semental y estaba excitándose. Me preguntó si tenía novia y que si me pajeaba mucho pues el estaba muy nervioso y necesitaba correrse.

Le pregunté ¿porqué me decía eso?. Me contestó porque no era malo que dos tíos se pajeasen juntos. Y me dijo que porque no entraba con el en uno de los wc y nos tocábamos un rato.

No me lo creía, me estaba invitando a una paja un burro en todos los sentidos pero con unos ojos azules escandalosos y el vello púbico rubio. Y yo sin creer lo que hacía, entré en uno de los wc, empalmado, nervioso, con las orejas rojas y los huevos duros como nueces. Él entró detrás, cerró la puerta, me empujó para abajo y me hizo tragar su nabo descomunal.

Me dolía la boca, aquello era ridículo, pero su olor a macho empezó a ponerme el culo empapado. Él tenía prisas y no era un lugar adecuado y antes de que dijera nada tuve que tragarme una lechada digna del mejor potro. Allí me quedé con cara de gilipollas, rezumando semen por las comisuras de los labios, y con un calentón de narices.
Varios días después, en la cantina estuve hablando con él. Me pidió disculpas por lo de la noche y me prometió compensarme. Una tarde de permiso nos fuimos en su coche de paseo y me llevó a un descampado. Y lo que pasó fue genial. Me sacó fuera, me bajó los pantalones, me la chupó como solo sabe hacerlo un hombre y me puso un condón. Se bajó los pantalones y me dijo que me lo follara.

Nunca lo había hecho con un tío, lo que se es que le metí el rabo hasta los huevos. El gritaba, fóllame macho, hazme tu hembra, quiero ser tuya.

Lo que más me excitaba era ver a un tío rubio guapísimo, criado en cortijos, fuerte, capaz de derribar a un caballo de un porrazo, portándose como una maricona y abriéndose para que lo penetrara un estudiante salido y resultón que solo tenía de fiero soldado el nabo que estaba rompiendo el culo del rústico.

Saqué mi polla, me quité el condón y le hice tragar toda la leche que no era poca. Se relamió, me limpió, se la tragó y después me pidió que le soltara una bofetada. Y lo hice.

Después de tantos años aún me lo sigo follando.

En el baño


Hola me llamo pitter, un día como cualquier otro me dirigía a la universidad, ese día no hubo clases por una protesta que había en la puerta de la universidad, por lo que me toco retirarme a mi casa. 

Pues bien yo me fui caminado hacia el centro comercial que esta cerca de la universidad a dar una vuelta y a distraerme un poco, luego de estar viendo tiendas me dieron ganas de orinar y me fui al baño de caballeros, allí todos los cubículos estaban ocupados por lo que hice en uno de los orinarlos, yo note que habían dos chamos en el baño en una actitud extraña y me llamo la atención, empecé a lavarme la cara y las manos y uno de ellos se había ido pero el otro se quedo dentro con el celular en la mano pero de ves en cuando me miraba, a los pocos minutos el baño se quedo completamente solo estábamos el y yo, el chamo de unos 19 años moreno claro con un cuerpo espectacular se coloco en no de los orinarlos y saco su pene , yo me estaba secando las manos y voltee a verlo y note su pene erecto y se estaba masturbando muy suavemente.

De inmediato sentí una excitación increíble de ver ese chamo allí morboseandome y no resiste las ganas y me coloque a su lado y saque el mió que mide unos 18 centímetros, entre miradas sensuales y la respiración rápida y los latidos acelerados del corazón por la adrenalina, el extendió su mano y me agarro mi miembro y se saboreaba la boca, aquella escena me éxito mucho y mi pene estaba húmedo por la sensación tan excitante, el me dijo vamonos de aquí a otro sitio.
Así fue me llevo a un baño nuevo que nadie entraba y que estaba full escondido, yo ni sabia que existía le dije… entonces allí fue cuando aquel hombre espectacular me dio un beso en los labios que me dejo sin aliento, y al oído me dijo susurrando entremos a este cubículo, yole dije que si, nosotros nos metimos en el cubículo para minusválidos, ese es bastante grande y no se ven los pies de quien esta adentro desde afuera, eso me inspiró mas confianza aunque estaba asustado.

El se sentó en el inodoro y comenzó a acariciar mi polla que estaba a punto de salirse del pantalón, con sus manos desabrocho mis pantalones y saco mi pene, me dijo – que rico guebo pana- de inmediato se la metió en su boca, y uffffff dioss sentí ver estrellas aquel chamo era un experto lo metía todo en su boca y con su lengua acariciaba mi cabeza , aquello fue una sensación divina, tenia unos labios rosaditos y bellos, húmedos y carnosos con una cara bellísima, guaooo me excitaba aun cada ves mas, así estuvo como 5 minutos, de es en cuando se lo sacaba de la boca y me masturbaba y yo aprovechaba para besarlo, hasta que le lo metió de nuevo en la boca mientras se masturbaba, lo metía todo mis 18 cm. y lo sacaba, hasta que ya no aguantaba mas y le dije voy a acabar, se lo saco y me dijo dale pana , dame tu leche, se lo metió de inmediato a su boca y allí me vine como nunca antes. El se trago todo mi semen y se vino el también.
Fue la experiencia mas loca y divina que he tenido hasta ahora, y bueno cada ves que voy de nuevo al CC me recuerdo de la mamada mas rica que me han dado

Una noche con Mari Trini


Todo empezó porque en la empresa están emperrados conque el almacén del puerto de Barcelona no funciona y que no hay manera de tener una información fiable de los stocks. Es muy complicado, porque se gestionan productos perecederos con muchos problemas, como frutas, flores, plantas medicinales, junto con otros muy distintos como piezas de maquinaria, prefabricados de madera y plástico e incluso piezas de cerámica. El jefe del almacén de Barcelona se queja de que es muy grande y tiene poco personal. Así que a primeros de diciembre decidieron enviar un equipo de las naves de Almería, que dicen que son las mejor llevadas, para ayudar en el inventario y empezar de cero con buenos sistemas. 


Éramos nada menos que diecisiete empleados, un equipo muy bien organizado a pesar de que sólo dos de los tres jefes de cuadrilla somos españoles y el resto son seis portugueses, uno de ellos también jefe de cuadrilla, siete marroquíes y dos guineanos. Llevan ya tiempo en la empresa y hablan todos español, incluso los portugueses, con lo que nunca tenemos problemas de entendernos. En Madrid nos iban a dar un cursillo para explicarnos lo que teníamos que hacer y seguiríamos viaje a Barcelona con un contable del departamento de stocks que iba a reorganizar la contabilidad del almacén. 

Ahí empezó el rollo. En las naves de Almería a veces hay que poner un poco de orden, porque hay dos mariquitas que son auténticas mujercitas y los mozos de almacén más jóvenes los usan para desahogarse cuando tienen "calentones", aunque debo confesar que también los mayores, incluso yo mismo, les hemos echado más de un polvo, porque hacen unas mamadas increíbles y como suele decirse, son más putas que las gallinas. Pero para nenaza nenaza, el contable que se nos unió en Madrid. 

El tipo tiene cuarenta y tres años, pero se conserva el muy maricón como de veinte, delgado, con la cintura muy marcada y sin una sola arruga. Mueve las caderas y las nalgas con un contoneo de zorrona y lleva siempre vaqueros ajustados como una segunda piel y debajo de la cazadora lleva unas camisetas de lycra, sin mangas, ceñidas y ajustadas, que son un cante y que le marcan mucho los pechos, más carnosos e hinchados de lo normal en un tío y con unos pezones como pequeños garbanzos. Para colmo lleva el pelo largo, cubriendo las orejas, cortado en una media melena que completa su aspecto femenino. Luego veríamos que Javier, o "Trini" o "Mari Trini" como le llaman todos, está absolutamente depilado y le gusta provocar a los machos todo lo que puede. En la empresa dicen riéndose que tiene el culo más visto que la Cibeles y que le cabe la polla de un caballo. 

Desde luego lo de provocar se le notó rato largo a la "Mari Trini" durante los tres días del cursillo y me di cuenta de que varios mozos del equipo se llevaban las manos al paquete porque el maricón les estaba poniendo calientes. En el grupito de portugueses hay uno, Mario, que está siempre más salido que un mono, pero que tiene problemas para tirarse lo mismo a tíos que a tías, porque tiene un rabo famoso en las naves, más de treinta centímetros de largo y casi cinco de "calibre" cuando está tieso. No encuentra muchos coños o culos que admitan esa "tuneladora", como dicen sus compañeros. Bueno, a Mario se le iban los ojos detrás de las nalgas del maricón. De todas formas, el jefe de sistemas, que nos daba el cursillo, es un tipo con muy malas pulgas y que se notaba que tenía atravesado al "Mari Trini" y con ganas de encontrar un pretexto para pedir su despido, así que esos días nada pasó de miradas y gestos. 

Cuando terminó el cursillo nos mandaron a Barcelona en tren. A los dieciocho, contando con el contable de marras, nos habían reservado tres departamentos de seis literas cada uno en el nocturno y quedamos todos directamente en la estación de Atocha. El maricón llegó casi cuando iba a salir el tren, ya creíamos que le habían puesto alguna sanción y que no iba a venir, pero llegó corriendo, todo sofocado, con apenas un par de minutos de tiempo. Llevaba un abrigo largo de cuero azul oscuro, con cinturón y de corte sin duda femenino, y una especie de bolsa mochila como equipaje. Subió al vagón con el billete en la mano y buscó su departamento. Le tocaba en el mío, en una de las literas de arriba. Tiró ahí la mochila y respiró jadeante, comentado que casi no llegaba. El tren se puso en movimiento. 

Luego, ya más tranquilo, se quitó el abrigo y lo echó en su litera, junto a la bolsa de equipaje. Nos quedamos boquiabiertos de cómo iba vestida la "Mari Trini". Como si tal cosa llevaba "pantys", unas botas de cuero con medio tacón, unos shorts vaqueros de cintura baja, a media cadera, ceñidos y cortísimos, y una cazadora de cuero también azul, muy ajustada y cortita, con el vientre desnudo entre la cazadora y los shorts. El maricón no se cortaba un pelo. Mario, que también iba en nuestro departamento, se llevó la mano al abultado paquete y la desnudó de arriba abajo con la mirada. La "Mari Trini" se dejaba contemplar y ponía una pose muy femenina, marcando las caderas, y metiendo mucho el vientre para marcar el trasero. Se le notaba excitada de verse rodeada por cinco machos en tan pequeño espacio. 

A pesar de lo mal que me caen los maricas noté cierta excitación en mis huevos y que mi polla se endurecía un poco, así que decidí quitarme del medio. 

Bueno, yo me voy a tomar una cerveza al bar –dije, empezando a salir del departamento. 

La maricona debía tener ganar de exhibirse por el tren, porque vino hacia mí. 

Ay, yo también voy, que me apetece una copa. 

Así que me encontré caminando por el pasillo del tren, con la "Mari Trini" detrás de mí. Yo debía ir colorado como un tomate, incómodo por lo que pensaría cualquiera que nos viera. Cuando llegamos al vagón del bar estaba lleno de gente, con lo que mi incomodidad aumentó. Un montón de miradas fueron hacia el cuerpo de Javier, que parecía sentirse a sus anchas exhibiéndose como una zorra. Pedí una cerveza y el pidió una copa de un licor dulzón. Decidí que como no podía desembarazarme del maricón lo mejor era charlar un rato. 

Oye ¿cómo te sientes pasando la noche con tantos tíos al lado? 

Chico, muy caliente. Me pone a mil cómo me miran y sobre todo Mario, que se le nota que está deseando montarme. 

Joder, mira que eres maricón.. ¿Qué sientes cuando un tío te folla? 

Es fantástico. Bueno, a veces me duele, porque cada vez hay más tíos con pollas grandes, pero al mismo tiempo me pone muy cachonda (lo dijo así, en femenino) sentir que un tío está disfrutando conmigo y darle placer. Me vuelvo loca cuando me abren las nalgas y cuando me penetran y me vibra todo el cuerpo cuando me estrujan las tetas y me dan azotes en las nalgas y me cogen por las caderas y me muerden los hombros y el cuello... no se... es como si me recorrieran descargas eléctricas por todo el cuerpo, desde el vientre me suben a las tetas y al cuello y me bajan por los muslos... siento como si fuera a explotar de placer... y cuando me viene el orgasmo en el culo es de locura, mucho mayor que en los huevos, me vibra el vientre, se me aflojan los muslos y los pezones parece que van a explotar... 

Pues como te folle el Mario me parece que lo único que vas a hacer el chillar como un cochino, porque tiene un rabo que te va a reventar. 

Me han dicho que es enorme, a lo mejor no podría metérmelo entero, pero me gustaría que lo intentase, no me importa lo que me duela si puedo hacer que disfrute y se corra dentro de mí. 

Joder, mira que eres puta... Te han debido follar la tira de tíos. 

Ya lo creo, cientos y la inmensa mayoría no eran gays. Sabes, yo siempre digo que a mi no me gustan los maricas, ni siquiera los activos, me gustan los machos que buscan la experiencia diferente de tirarse a un marica femenino. 

¿Cuándo te follaron por primera vez? 

Del todo a los quince años. Desde niño los otros chicos me desnudaban y me metían mano y todo eso, y decían que yo era una niña, pero la primera vez que me follaron fue con quince años. Lo hicieron chicos mayores, en unos billares donde iba a jugar al futbolín. En la planta de arriba estaban los billares y una tarde que el encargado había salido un chico mayor del colegio me dijo que subiera. Lo habían preparado todo, porque había como diez o doce chicos esperando, me hicieron desnudarme del todo y me echaron boca arriba en una mesa de billar, me levantaron las manos por encima de la cabeza y uno de ellos me las sujetó, luego otros dos se pusieron a los lados de la mesa, me cogieron los tobillos y me levantaron las piernas muy abiertas. Entonces otro chico se sacó la polla y se puso entre mis piernas, mientras los demás se agrupaban alrededor para verlo bien. El chico que se había sacado la polla se llenó los dedos de saliva y empezó a metérmelos por el culo, luego acercó la polla al agujero y me la metió entera de un empujón mientras los demás le jaleaban y animaban. Se corrió enseguida y entonces lo hizo otro y luego otro y así hasta que me lo hicieron todos. Cada uno que me follaba yo me sentía más excitado y disfrutaba más... Así que a partir de entonces siempre busqué tíos que me follaran para volver a sentir ese placer tan intenso. 

A esas alturas yo me notaba excitado, que mi polla se endurecía y que empezaba a apetecerme echarle un buen polvo al maricón. Durante un buen rato me estuvo contando experiencias y de cuando empezó a ponerse ropas de mujer y la excitación que siente cada vez que un tío ansioso le baja las bragas para follarle, y cómo empezó a hacer de puto por placer y se ponía por las noches en determinadas calles de parques para que le llamasen desde los coches, y lo que le excitaba que le preguntasen cuánto cobraba por mamarla o por poner el culo, y lo que le gustaba, antes de que empezase el miedo por el sida, que le follaran sin condón, tío tras tío, y luego sentir el semen escurriendo desde el culo por entre las nalgas y los muslos... Yo estaba ya totalmente empalmado, así que le dije de volver al departamento y sin poderme contener, cuando íbamos por el pasillo ya vacío de un vagón le di un azote con fuerza en las nalgas. Le encantó y movió el trasero provocativamente. Se abrió la cazadora y me enseñó los pezones tiesos. Los carnosos pechos del maricón, quizá por la tensión de los pezones erectos, habían tomado una forma cónica, de mujer, que me acabó de poner a mil. 

Cuando entramos al departamento los demás se dieron cuenta enseguida de lo que sucedía y Mario fue el más rápido en decir que íbamos a tener juerga. La "Mari Trini" estaba ya despendolada y empezó a desnudarse sin más. Se quitó la cazadora, las botas y los shorts, luego se quitó los pantys y se exhibió delante del grupo con sólo unas braguitas rojas de lo más putita. "Seguro que no habéis visto nunca una polla tan pequeñita", dijo, y nos la enseñó bajándose por delante las braguitas. Tenía un pene ridículo como de cinco o como mucho seis centímetros y muy delgadito, y los huevos también muy pequeños. Noté en la cara de Mario que, si me retrasaba un minuto, iba a tener que ponerme a la cola, así que decidí usar los derechos adquiridos por el rato pasado con el maricón. 

De un empujón levanté la litera intermedia de mi lado, para dejar cómoda la de abajo, y de otro empujón eché al marino sobre la litera de abajo y le ordené que se pusiera a cuatro patas. Obedeció encantado y puso el culo en pompa, con las nalgas bien levantadas y los muslos entreabiertos, ofreciéndose a la penetración que estaba deseando. No le hice esperar, me saqué la polla tiesa como un palo, me puse de rodillas tras él, le bajé las bragas hasta las rodillas y coloqué la punta de mi polla en su tembloroso agujero. Los otros cuatro se colocaron para disfrutar del espectáculo. Agarré fuerte las caderas del maricón y vi que Mario abría la puerta del departamento y salía al pasillo, llamaba a los otros dos departamentos y les avisaba de lo que pasaba. En un momento aquello se puso como el metro a hora punta, con la mayoría de los compañeros dentro del pequeño departamento y los que no cabían apelotonados en la puerta. 

La "Mari Trini" parecía la más feliz de sentirse espectáculo porque movía con ganas las nalgas, como reclamando ya mi penetración. Así que apreté las manos a sus caderas y de un empujón le metí todo el rabo hasta aplastar mis huevos en sus nalgas. Los gemidos de la maricona acabaron de excitarme aún más y empecé a sacar y meter la polla con todas mis fuerzas. Normalmente me aguanto bastante tiempo, pero estaba tan salido que opté por ponerme ya el condón. Hice bien porque esta vez apenas si pude estar cinco o seis minutos follándole, cuando ya no pude aguantarme más y me corrí. 

No hice más que apartarme cuando Mario, con su enorme pene tieso por completo y ya con un condón puesto, se anticipó a los demás y ocupó mi lugar. Todos lo mirábamos excitados porque parecía imposible que esa enorme verga pudiera penetrar el ano. El maricón se dio cuenta de que venía la parte dura de la noche, levantó aún más el anhelante trasero y cogió una almohada, hundiendo la cara en ella. El glande del pene de Mario estaba apoyado en el agujero y los dedos de sus manos se hundieron fuertemente en las caderas de Javier. El vientre del maricón temblaba visiblemente, los pezones apuntaban hacia abajo más tiesos que nunca y su respiración nos llegaba sofocada por la almohada. De pronto, Mario dio un empujón y la cabeza de su polla se abrió camino en el culo del maricón, cuyo grito de dolor sonó con fuerza a pesar de tener la cara hundida en la almohada.

Sin pararse, Mario aprovechó la embestida para seguir penetrando y en pocos segundos la mitad de la enorme polla había penetrado en el interior de la "Mari Trini", que separó la cara de la almohada mostrando un gesto de tremendo dolor y los ojos bañados en lágrimas. "¡Para, para!", suplicó. Con la mano extendida Mario le dio un sonoro bofetón. "¡Calla y disfruta, puta, que más te va a dolor ahora cuando te la meta toda!". El temblor del vientre del maricón era cada vez más intenso y a la vista de los pezones inflamados no pude contenerme de coger uno de ellos y estrujarlo con fuerza, lo que hizo chillar a la "Mari Trini" y reir a Mario, que me preguntó si iba "a ordeñarla". Los dedos de Mario volvieron a hundirse profundamente en las caderas del maricón y la gigantesca polla volvió a hundirse en el culo hasta desaparecer por completo. Los chillidos de Javier eran tales que se oían fuertes incluso a través de la almohada. Cuando cesaron, los grandes testículos de Mario estaban aplastados contra las nalgas. La "Mari Trini" tenía más de treinta centímetros de gruesa polla hundida en su recto. 

A partir de ahí la noche se hizo interminable. Cuando Mario se corrió y sacó el enorme pene hubo casi lucha por ver quién era el siguiente. Nadie quedó sin echar uno o varios polvos a la "Mari Trini", esta vez no hicieron ascos ni los más contrarios a los maricones. "Aunque tenga esa minucia de polla, eso es una tía", comentó uno de ellos como excusa. Cada uno le ponía a su gusto y el maricón se dejaba en todas las posturas, boca abajo a cuatro patas, boca arriba con las piernas levantadas, de pie contra la ventanilla... Por la mañana, cuando el tren llegaba a Barcelona, la papelera del departamento estaba llena de condones usados. Mario reclamó el último polvo y de nuevo el maricón gritó y lloró de dolor, pero no se resistió ni lo mínimo, se notaba que lo deseaba. Se puso las braguitas con movimientos delicadamente femeninos y se vistió. Me miró como una mujercita dulce y me agradeció haber iniciado la noche: "Gracias, habéis sido todos fantásticos. Podéis usarme siempre que os apetezca".


Mi primera vez con un Hombre

Todo sucedió cuando apenas empezaba la secundaria y estaba por cumplir 13 años, en realidad todo viene de antes, puesto que desde los ocho años, mi primo Juan, que compartía habitación conmigo y tenia 24 años me enseño el sexo oral, el me daba dulces y me complacía en mis caprichos durante el día y por las noches me cobraba, yo inocentemente accedí a todos sus juego y obviamente me tomaba todas las noches una buena cantidad de leche. Pero de eso no recuerdo mucho por eso lo voy a omitir. Yo vivía con mis tíos cuando estaba en educación básica, pero al pasar a la secundaria me fui a vivir a casa de mis papa, algo modesto a comparación de donde vivía antes, pero muy cómodo, conocí unos chicos súper geniales en el cole, me hice a buenos amigos, aunque muy pocos, en una ocasión llegó el hermano menor de mi vecino, pronto entablamos una buena amistad y empezamos a compartir varias cosas. En una ocasión me quede solo en casa y le pedí que me acompañar, pues había un grupo de ladrones molestando (esa fue la excusa), una vez en casa empezamos ha hablar de varias cosas, el me pregunto que que era lo que yo quería con el púes lo de los ladrones era falso. Al sentirme descubierto solo le dije que lo que pasara debía quedar solo entre el y yo, el dijo que eso no dependía de el sino de mi, - si te portas bien yo me porto bien-. Ya el sabia lo que quería saco un pene duro, no muy grande, pero encorvado cono una "C" o un plátano por lo gordo. Empece a mamar con deseo, parecía muerto de hambre, cuando estábamos en lo mejor sentimos llegar a la gente. Por lo que el se guardo mi dulce y se sentó en el sillón a ver televisión, pero luego de un rato se levanto y me dijo a los doce en el callejón.... 

A la media noche salí evitando hacer ruido y ahi estaba el chico, esta vez me dijo que me apurara, el frio lo tenia parolo, - mama un ratito y te preparas, a lo mio me meti de nuevo ese grueso pedazo de carne y mame un rato, el me volteo y me dijo, vamos a ver cuantas vergas te has metido, eres una perra y hoy te voy a aujiciar,, cuando escuche eso me asuste, no queria que me pegara, entonces me pregunto si tenia preservativo, - no, - hay mamita esto te va a doler entonces, si es verdad que es tu primer huevo.... 

Empezo a tratar de meterlo suavemente, pero no podia, lo tenia muy gordo, entonces se unto gel y me dijo - me arrechaste y de aqui te vas roto.... 

dicho esto me metio de un tiron el glande, senti un horrible dolor recorrer mi cuerpo, como si se enterrara algo entre mis piernas, perdi la fuerza de las piernas y quise sacarla, 

- no nenita,,, de un empujon metio mas de la mitad de ese pene doblado y fue cuando me dijo, calma, ya pasará.... 

el trozo que quedo lo metio poco a poco, en cada embestida senti como mi cuerpo se estiraba.... 

- deja el espectaculo que esto querias, - tienes razon pero no sabia lo que duele. empezo a darme duro y con mayor rapidez yo sentia como me parti por dentro, es mentira que el dolor se convierte en placer a los 13 años me rompio un hombre de 33 y sentia como me dolia, pero como que me gustaba, empece a moverme y me decia - esta bien perra, colea, eso quieres.... luego senti que dejo de moverse y me dijo, ahi tienes leche por este dia.... 

cuando saco su pene, fue peor, pues me lo saco de un solo golpe y cuando lo vi vomite.... tenia excremento y mucha sangre.... 

- Me comi ese virguito.... rico perrita.... yo te aviso si quiero mas.. se fue y me dejo ahi yo sabia que estaba sangrando, me meti al baño y me bañe, por una semana lo recorde cada vez que iba al baño, pues segui sangrando.... dos semanas despues me llamo y me invito a tirar de nuevo.... lo hicimos varias veces hasta que lo mataron en un atraco a su casa...

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